¿Cuánto podemos conocer a Dios? ¿Podemos conocer todo de Dios? ¿Qué implicaciones tiene conocer a Dios?
Abordar el tema de conocer a Dios no es un asunto sencillo. Dios es Espíritu, habita en luz inaccesible y nadie le ha visto; pero él se ha dado a conocer. Jesús es Dios. Jesús es la imagen perfecta de Dios, y mirando a Jesús podemos ver a Dios.
Aquí puedes preguntar: ¿y cómo puedo ver a Jesús? La respuesta es: escuchando sus palabras. Jesús les dice a quienes habían creído en él: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos» (Juan 8:31). Es una condición que parte de nuestra actitud, porque Dios ya ha hecho en Cristo todo lo necesario para darse a conocer. El «si vosotros» nos señala a nosotros, y la acción esperada es permanecer: estar, mantenerse.
Mantenerse en su palabra es mantenerse en él. Jesús y su palabra son una misma cosa. Él es la verdad: una verdad que se puede conocer y que da libertad (Juan 8:32). Entonces sí es posible conocer a Dios: permaneciendo en la palabra de Jesús.
Esa verdad cambia, transforma y convierte nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. Es lo nuevo de Dios, que deja atrás lo viejo, renueva y hace de nuevo.
En una era llena de información parece que sabemos mucho de Dios, pero realmente le conocemos poco. Conocerle implica una actitud abierta y dispuesta a que él entre en nuestra vida y lo cambie todo, de adentro hacia afuera.
Nunca acabaremos de conocer todo de Dios, pero siempre tendrá algo nuevo para transformar nuestro corazón. ¿Estás dispuesto a dejar que Dios transforme tu vida? ¿Puedes decir «sí» a permanecer diariamente en su palabra?

